Nuestro Señor, creador del cielo y la tierra hizo el mundo en siete días. Separó la luz de la oscuridad; hizo el cielo, el mar y la tierra; las plantas, el sol y la luna; los peces y los arboles; los animales y entre ellos, a nosotros, hombres y mujeres. Él miró al mundo y estuvo complacido de ello. Él hizo un mundo hermoso. Tras haber dedicado una dura semana al trabajo trató de descansar. Pero el séptimo día, como buen venezolano, madrugador y trabajador, optó por no hacerlo y resolvió, como el mejor de los arquitectos, en construir su propia casa. Fue así, con el alba de ese día, cuando comenzó hacer la península de Paria, llena de muchos árboles, animales salvajes, ríos abundantes, playas boscosas y aguas termales; luego la península de Araya, en contraste con la anterior, la hizo atractivamente árida, con playas cristalinas de azules y verdes que se combinan, con una inmensa laguna que produce sal a cántaro, sobre un golfo que representa un gran vivero natural. También dedicó especial atención a Mochima, con playas que tienen muchos elementos característicos en común, como las tonalidades de turquesa a verde de sus aguas claras que retan a las paletas de la imaginación; desde arenas muy finas hasta coral molido que pasan del blanco al colorado; costas de sol y sombra impresionantemente frondosa; eternas nubes blancas y cielo azul que ayudan a conformar escenarios naturales magistrales. Ya finalizando el día, sobre Cumaná y Carúpano, decidió contemplar su obra, su casa, que hoy llamamos Sucre, ubicado en el oriente venezolano, donde sus habitantes queriendo nacer de nuevo no dudarían en hacerlo aquí en esta tierra de gracia. El Creador dejó caer su bendición en todo este territorio, para que fuese la cuna de libertadores, cantores y poetas impregnados en virtudes como la bondad, la generosidad, la hermandad y la honradez. Es por ello que Sucre es la casa de Dios.
Estas palabras son necesaria para dibujar de una manera romántica y sincera lo excepcional de nuestra región y darnos cuenta que fuimos bendecidos por DIOS. Por ello debemos cuidar y defender este territorio que ha sido históricamente maltratado por algunas personas ostentosas del poder conferido por el propio pueblo. |