Sucre, es la casa de Dios
 

Sé que hay mucha gente que como yo no conocen toda la geografía del Estado Sucre. He podido recorrer muchos lugares de mi región y eso me ha permitido amarlo y cuidarlo más, es por ello, que quisiera compartir esos retratos en mi mente con estas palabras que tratan de dibujar, con acuarela semántica, la geografía de la casa de Dios.


Sucre, cinco letras que abarcan 11.800 kilómetros cuadrados impregnados de hermosísimos paisajes, historia heroica y cultura. En nuestro territorio pueden disfrutar desde lo salado de la Laguna Madre de Araya hasta lo dulce del Valle de Cumanacoa; desde el calor tropical de Macuro hasta el frescor de Los Altos de Sucre; desde los áridos paisajes monumentales de Mochima hasta las playas boscosas de la península de Paria; desde el Turimiquire, fuente inagotable de agua dulce y “Manantial de Oriente” hasta el salobre Caño de Ajíes; desde el verdor de las aguas de Playa Medina hasta las azules aguas de Playa Brava en Chacopata; desde el más exquisito cacao de Irapa hasta la más dulce naiboa de Plan de la Mesa; desde la resistencia de nuestros primigenios hasta los símiles ideales de Sucre y Bermúdez; desde el “Azul de los paisajes abrileños...” hasta “Píntame angelitos negros”. 


Sucre es el estado de Venezuela más rico en potencialidades turísticas. Nuestro Señor, creador del cielo y la tierra, confeccionó este territorio con particularidades que hacen de nuestra región el “Jardín del Edén“.  


Sucre, cinco letras que identifican al cumanés más grande de nuestra historia, leal soldado de la Guerra de Independencia. En su arenga, al iniciar la Batalla de Ayacucho, dijo con voz fuerte: “¡Soldados!, de los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur; otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia”. Hoy, sus palabras están más vigentes que nunca. Sucre nos deja sus Glorias y su bandera en perenne demanda de unión.  Sucre es el Gran Mariscal de América.

...SUCRE ES LA CASA DE DIOS.